
La puerta de la habitación de las clérigas se abrió, y por ella entró una Suma Sacerdotisa dándo palmadas a la vez que avanzaba:
-¡¡Arriba clérigas!! ¡¡El desayuno os aguarda!! Vestiros y no os demoréis. Naia, tú después de
desayunar, ve a buscar a tu compañero e id a la entrada.
-¿Me habéis adelantado la hora de mi partida?-Pregunté restregándome los ojos.
-No, os toca acompañar a la caravana de Mórgel.
Mientras iba hablando, la suma sacerdotisa había cruzado toda la habitación y había abierto una gran ventana que había al fondo. La claridad entró hiriéntemente y me volví a tapar con las mantas.
Al rato me levanté y me puse mi vestido de clériga. Era un vestido viejo, ya que los vestidos se iban pasando de unas a otras, de color grís y con los bordes azul oscuro. Me até el pelo con una cinta de cuero y fuí con el resto de las chicas a desayunar. El desayuno constaba de un cuenco de leche, una pieza de fruta y un trozo de pan. Después del desayuno, fui hasta la zona de los druidas, donde estában los animales. Nehk no tardó en aparecer. Destacaba de su color la cola completamente marrón y la mancha del mismo color que tenía en el ozico.
Partimos los dos hacia la entrada de Artahk, donde nos esperaban ya el resto del grupo que hiría a Mórgel. El grupo estaba compuesto por un mago, un hechizero, un guerrero, un mercader, un sirviente y un mensajero, además de Nehk y yo. Cargamos las carretas con nuestras cosas para comercializar, cogimos nuestra ración de viaje y montamos a caballo.
El camino no era muy peligroso, aunque en alguna ocasión se habían encontrado con algún goblin intentando hacer estragos. Las cuatro horas de viaje pasaron tranquilamente, sin ningún incidente. Nehk iba delante, detrás el mago y el guerrero, detrás de éstos las carretas llevadas por el mercader y el sirviente, y finalmente el hechizero, el mensajero y yo.
-¡¡Arriba clérigas!! ¡¡El desayuno os aguarda!! Vestiros y no os demoréis. Naia, tú después de
desayunar, ve a buscar a tu compañero e id a la entrada.
-¿Me habéis adelantado la hora de mi partida?-Pregunté restregándome los ojos.
-No, os toca acompañar a la caravana de Mórgel.
Mientras iba hablando, la suma sacerdotisa había cruzado toda la habitación y había abierto una gran ventana que había al fondo. La claridad entró hiriéntemente y me volví a tapar con las mantas.
Al rato me levanté y me puse mi vestido de clériga. Era un vestido viejo, ya que los vestidos se iban pasando de unas a otras, de color grís y con los bordes azul oscuro. Me até el pelo con una cinta de cuero y fuí con el resto de las chicas a desayunar. El desayuno constaba de un cuenco de leche, una pieza de fruta y un trozo de pan. Después del desayuno, fui hasta la zona de los druidas, donde estában los animales. Nehk no tardó en aparecer. Destacaba de su color la cola completamente marrón y la mancha del mismo color que tenía en el ozico.
Partimos los dos hacia la entrada de Artahk, donde nos esperaban ya el resto del grupo que hiría a Mórgel. El grupo estaba compuesto por un mago, un hechizero, un guerrero, un mercader, un sirviente y un mensajero, además de Nehk y yo. Cargamos las carretas con nuestras cosas para comercializar, cogimos nuestra ración de viaje y montamos a caballo.
El camino no era muy peligroso, aunque en alguna ocasión se habían encontrado con algún goblin intentando hacer estragos. Las cuatro horas de viaje pasaron tranquilamente, sin ningún incidente. Nehk iba delante, detrás el mago y el guerrero, detrás de éstos las carretas llevadas por el mercader y el sirviente, y finalmente el hechizero, el mensajero y yo.

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